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Ya se ha acabado la crisis. ¿Y ahora qué?

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Categoría: Internal branding | Autor: Carlos
Ya se ha acabado la crisis. ¿Y ahora qué?

Los datos macro lo confirman: en este último período, y ya lleva unos cuantos, el crecimiento de la economía española ha sido de un 3,1%, se han creado 600.000 puestos de trabajo bajando el desempleo a un 16,4%, la bolsa está baja y España es más atractiva y solvente para las inversiones extranjeras. Según nos cuentan, esto está empezando a funcionar.

Esto significa que, al haber más dinero, hay más demanda y viceversa. Este círculo virtuoso de crecimiento económico implica que es absolutamente necesario incrementar la oferta para satisfacer esa demanda en crecimiento.

El tejido empresarial español esta básicamente compuesto por PYMES cuyo 80% tienen menos de 2 empleados que han sobrevivido a una crisis larga, dura y desilusionante. Una pregunta relevante es: ¿están los empleados de las pymes con la predisposición adecuada para este aumento de la demanda de una forma competitiva y sostenible?

No es momento para enumerar la gravedad de las consecuencias de la crisis que hemos sufrido. En todos los ámbitos y en todos los niveles, el talento (entendido en su acepción inglesa) ha sufrido, está sufriendo y va a seguir por este camino. Es verdad que por motivos opuestos pero el sentimiento de “no llegar”, de no tener los recursos necesarios, el prestarle más atención al hoy (la demanda) y no poder planificar (los recursos), erosionan el celo profesional y se resiente la vinculación con la empresa y con los compañeros. Por ponerlo en términos coloquiales, hemos llegado hasta aquí a duras penas y ahora toca subir el ritmo. Las estructuras están bajo mínimos en cuanto a recursos, los salarios no son motivantes, la implicación es más una obligación que una decisión, hay sentimientos no muy sanos entre aquellos que se han sentido amenazados por un mercado laboral enfocado en la oferta. Sin reproches, pero la pregunta sigue ahí sin respuesta. ¿Qué tienen que hacer los líderes de las organizaciones para volver a aumentar los niveles de compromiso de sus empleados? ¿Como ha afectado la gestión de la crisis en el clima y la cultura laboral?

El employer branding, la herramienta para que una empresa se haga atractiva al mercado laboral, se ha puesto de moda y está evidenciando que las organizaciones tienen que cambiar el paradigma de “hay 100 como tú”. Atraer buenos profesionales es absolutamente imprescindible para que la empresa sea competitiva. Ya se están viendo esfuerzos en este sentido. Pero los empleados también ven que la empresa invierte en atraer, pero ¿qué pasa con la retención del talento actual? Con el incremento de la demanda, las estructuras actuales suben de revoluciones y los profesionales no dan abasto. Y los planes que hay son, como mucho, orientados al negocio diario y al crecimiento inorgánico. Sí, estamos saliendo de la crisis y necesitamos no solo recuperar los niveles de productividad, sino que debemos pensar que el futuro se hace hoy, y que es hoy cuando los profesionales que crean y hacen el milagro de generar valor están trabajando 10 hrs diarias, sin las condiciones ni los recursos adecuados, y sin tiempo para pensar, organizarse y formarse.

Bien. Al menos crecemos. Tenemos una oportunidad ya que el mercado nos empuja a crecer. Crezcamos teniendo en cuenta la enorme importancia que tienen los activos estratégicos intangibles y como se gestionan en la sostenibilidad de la empresa. Puesto que la comunicación es la herramienta que gestiona relaciones, es la comunicación la que hace que estos activos intangibles desplieguen todo el valor que tienen. Me refiero a los empleados, a los clientes, a la marca, a la ventaja competitiva y a los sistemas de información como activos estratégicos intangibles. Cómo los empleados ven, sienten y valoran su relación con la empresa (marca) es esencial determinar que percepción de calidad tienen los clientes, los proveedores y los otros stakeholders externos de la empresa.

La empresa es responsable de cómo es percibida, especialmente en el entorno en el que tiene más control: el interno. Para esto están los departamentos de RRHH o al menos en teoría. Numéricamente, la mayoría de las empresas españolas no tienen este departamento y la mayoría de las que lo tienen prestan básicamente servicios de gestión administrativa de personal. El cambio nunca es fácil y más cuando el entorno de las tecnologías de la comunicación nos hace revisar paradigmas de comportamiento a alta velocidad. El reto es grande pero el objetivo lo merece.
La empresa es responsable de cómo es percibida, especialmente en el entorno en el que tiene más control: el interno

Ahora que estamos saliendo de la crisis, se tiene que tener un momento para pensar y planificar como se van a gestionar estos activos intangibles (qué clientes, qué empleados, qué marca, qué sistemas de información se necesitan) y como se relacionan entre ellos. La eficiencia es importante, pero mantenerla y sostenerla no es tan fácil sobre todo si se empieza ya a 100, todos los días, cada día.

Mi opinión es que ahora sí toca hablar de estos temas. El crecimiento económico actual debe generar más valor que riqueza para evitar la formación de otra burbuja y este valor debe llegar a todos los ámbitos del sistema productivo. Para ello es conveniente revisar, entre otras cosas, si la comunicación es un gasto o una inversión. O si es un problema o un síntoma.

Salir de la crisis implica retener y potenciar el talento existente. Retener implica no solo más sueldo; implica tener un presente motivante y un futuro predecible; implica una relación laboral experiencial en vez de transaccional; implica que la comunicación en la empresa debe informar con transparencia y honestidad pero debe generar conversaciones entre sus miembros, al igual que hemos aprendido a hacer en las RR SS en nuestro ámbito privado, porque buenas conversaciones crean buenas relaciones; implica el desarrollo de la inteligencia personal, colectiva y emocional de sus miembros; implica que la sensación que tengan los empleados sea, a pesar de lo caótico que puede llegar a ser un día y sin tener en cuenta utopías infantiles, “me gusta mi trabajo y me siento bien haciéndolo”.

Salir de la crisis no es solo recuperar niveles de poder adquisitivo anteriores. Salir de la crisis es, desde mi humilde opinión, cuando se promueve y se aspira a generar valor en el ámbito funcional, psicológico y motivacional a todos aquellos involucrados con la empresa. Y la comunicación es el lubricante que hace trabajar sin estridencias la compleja maquinaria de una empresa.

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